Exigencias Metódicas de Participación

agosto 27, 2010

 

   A.- “Pensar a Medias”

Nadie posee en sí totalmente el saber. Este sólo se construye en comunidad. Para eso hay que estar dispuesto a dar y también dispuesto a recibir. Es un hecho que debemos aprender entre ambos, alumnos y profesor. En este caso ese aprender debe ser por medio del pensar, para formar un diálogo sobre el tema que en cada caso ha sido el motivo que nos convoca.

Pensar a medias es por tanto ensayar en diálogo las ideas sobre cada tema. Esto supone cierta capacidad e interés del alumnado por querer “apropiarse” de ellos: preguntando, cuestionando, presentando ideas e hipótesis o ejemplos. Y sobretodo, tratando de proponerse ante los demás como un facilitador de las exposiciones presentadas.

 

B.- “Reflexión personal” 

Debe estar dispuesto a hacer notar siempre las relaciones que encuentre entre su experiencia estudiantil (conocimientos propios específicos, contenidos de otros ramos o intereses), sean de semejanza o de diferencia, con los temas que se exponen en clases, dejando de lado el temor que le haga creer que el profesor no las entenderá y las desechará de por sí.

 

C.- Revisión de weblog

 Se exige que semanalmente se revise este weblog en las páginas del curso correspondiente para comentar las lecturas o ejercicios que el profesor indique, o para cualquier otra inquietud e información.


La Fábrica Mágica de “Educación”. Un mito para la responsabilidad y la mala fe.

diciembre 28, 2009

 

Se dice que hay dos modos de entender la responsabilidad: uno como heteronomía y otro como autonomía. Vale decir: una como un normarse por otro (o por la ley) y otra como un normarse por uno mismo (o en libertad). Esta última, a diferencia de la primera, y aún siendo un normarse –que es de lo que no puede prescindir ser-, es la más valorada por los verdaderos educadores. Y es que constituye esa condición cara al ser humano y que todos deseamos desarrollar de alguna manera, la Libertad.

Al ser profesor siempre he intentado en mi práctica, más allá de las corrientes didácticas de moda alimentadas por la psicología, de estimular la capacidad de decisión de cada alumno en su propio proceso de aprendizaje.

Pero ¡SORPRESA! He encontrado que el alumno, y  lo que es peor también los padres y apoderados, han sido últimamente liberados, incluso de la idea de libertad. 

Puede que esto suene paradójico: que alguien pretenda liberarnos de nuestra libertad. Lo mismo daría decir que nos están esclavizando. Pero en el uso de la expresión pretendo que puedan diferenciar la libertad como un sustantivo, un algo, por así decir, sustancia muchas veces fetichizada por nuestro deseo -confundiéndonos y apartándonos de un recto sentido de la misma-, de aquel proceso propio que es la “liberación”.  Expliquemos el sentido entonces de la supuesta paradoja de “liberarse de la libertad”.

El sustantivo “libertad” nos confunde más que el verbo de “liberar” que es un claro “proceso de… y para…”, porque la hemos idealizado ya desde hace mucho por un uso mercantil y fetichizante impuesto en nuestra sociedad de consumo. De la liberación por otro lado nunca esperamos se aplique un uso perverso, que en realidad se hace, como una manipulación efectuada sobre éste nuestro deseo de apropiación (de la libertad idealizada). Pero en fin, tenemos que nos han liberado de nuestra libertad, pero no en el sentido de liberarnos del deseo de esa libertad idealizada (con la  cual justamente, sea dicho de paso, realizan este juego de manos), sino más bien, nos han liberado de nuestra capacidad para responder con autonomía. Ese es el sentido ya no tan paradójico.

Y es que al no existir la libertad absoluta (idea confusa y confundidora) lo único que nos queda es la libertad como autonomía, es decir: aquel estado conquistado a partir de un verdadero proceso de liberación personal; liberación de las necesidades, los instintos y mezquindades, de nuestros prejuicios limitantes, etc. (y no ese patológico hacer lo que se quiera, está claro). Que ya es bastante decir, porque en realidad supone una conquista a partir de un trabajoso proceso del cual la mayoría de las veces no queremos ni oír.

Ahora, me detengo en esto y en este contexto, especialmente por quienes serán aquí mi objeto de estudio y que espero también sean mis principales destinatarios, a saber: aquellos chilenos que se han tomado  de la propaganda de una reforma educativa con la apariencia de una fábrica y lo que es peor, una fábrica con toda una dinámica de pretendidos efectos mágicos, para la exigencia de unos resultados esperados. 

¿Cuál es esa educación de efectos mágicos?

Primero, la educación que es sustentada por el mito de que ella es un servicio, un servicio como cualquier otro, claro está.  Ese servicio que uno exige por un precio, por una paga, como si la escuela fuese una especie de fábrica donde el muchacho(a) entra por un lado sin ser educado(a) y sale por el otro siéndolo(a), y en donde nosotros, los padres-clientes esperamos al otro lado como quien espera el pan caliente todas las mañanas.

El efecto mágico que exigen estos clientes a la escuela y al profesor, especie de mercader-chamán del proceso, se manifiesta a veces en una actitud despreciativa y desafiante de los alumnos en la sala de clases, llegando a ocupar sus pupitres como si dijeran: “¡Trata de educarnos. Vamos a ver si puedes!”.  ¿Y? es obvio que con esa actitud no se puede. ¿Quién podría dado lo unilateral que es tal postura dentro de una verdadera dinámica de enseñanza –aprendizaje?

Esta actitud despreciativa está afectando, según mi parecer, sobre el intento de creación de una masa crítica de algunos sectores bien definidos. Y es nuevamente esta falta de crítica la estimulante de un factor incidente en la perpetuación de las mallas del poder. Poder que a su vez la ha estimulado a ella misma, no cabe duda, al alejar al alumnado de este país de la posibilidad de apropiarse de su realidad para producir conocimiento para nuestro desarrollo humano.

Bueno, está siendo un factor que incide en una especie de reproducción.  Ya se ha denunciado hasta el cansancio: La escuela reproduce (da lo mismo que le llamen colegio y ya veremos porqué). Cabe preguntarse a su vez por qué o por quien es puesta en marcha esta reproducción. Pero eso lo dejo a la imaginación del lector.  Sólo pretendo con esto abrir nuestra mirada en el proceso-efecto producido en la sala de clases, que es de donde siempre debiéramos de partir.

Si vemos bien el rol de las actitudes despreciativa y cosificante dentro de la sala de clases, podremos apreciar lo afirmado anteriormente.

El alumnado generalmente presenta un proceso de aprendizaje que es mecánico y poco estimulante de sus facultades cuestionativas y cognoscitivas. Cuesta encontrar a un alumno que se dedique a mirar por sí mismo y que saque sus propias conclusiones a partir de premisas presentadas. Y este es el segundo aspecto, el más llamativo, de lo llamado efecto mágico: al estudiar aprendiendo contenidos de memoria, especificando (lo que no siempre es malo) sólo sus conceptos o definiciones, estableciendo las relaciones entre las cosas como algo dado de por sí según lo dicho o escrito por una autoridad, se produce en la concepción latente de un individuo lo mágico como una concepción de mundo. Lo mismo para quienes se resisten al aprendizaje y quienes se resisten al diálogo. Para aquellos a quienes obviamente no cautiva este panorama. En consecuencia, se toma todo como si al fin de cuentas no fuese todo esto más que un medio para logros académicos, de los cuales se hace un uso manipulante. Actitud resultante que se reproducirá desplazándose en toda otra realidad próxima o futura.

Quizá crean que exagero, sobretodo con la diferencia entre casos individuales o de establecimiento. Pero un diagnóstico comparativo entre clases privilegiadas y marginales arrojará la comprobación de una misma actitud de fondo de parte de los alumnos, en un condicionamiento por las recompensas o el rechazo de por sí de todo intento modificador. Frente a la resistencia agresiva, de los muchachos y muchachas marginados, a ciertos modelos que se le imponen como algo ajeno, están la de una cínica complacencia de las clases dirigentes en la inculcación recibida. Las mil y una técnicas para pasar los exámenes de la clase obrera… la “copia”, es también frecuentemente expresada por los usos modernos del Internet. Copiar es lo mismo que aprender de memoria y la sustancialización mágica del alumnado chileno no permitirá dirigir su mente al descubrimiento de conexiones de causas-efectos de una realidad como tal, ni de la deducción o inducción propias de la científicidad y racionalidad, que hasta ahora se asumían como el poder de introducirse en el descubrimiento de la naturaleza de las cosas. Esa otra conexión laxa con respecto a los resultados que se impone dominantemente desde el exterior, introduce una función mágica ante las cosas como algo virtual, en donde sólo importan los efectos: el uso para una nota, a la que se responde muchas veces al “achunte” y que ante la vista de los jóvenes se presenta, cuando sobresale un aventajado, como un poder chamánico del saber como de aquel que “se las sabe todas”. Es en esto donde verificamos la mentalidad mágica del alumnado de nuestro país.

Al final del día, nuestros alumnos no creen que pensando podamos representarnos la naturaleza íntima de las cosas que realmente nos rodean. Porque el momento en donde se supone adquirimos las herramientas para su comprensión no llega y menos en un ambiente en donde la ideología le presenta ante su vista a todo discurso como un juego del lenguaje.

En este caso concreto: resultado indirecto de esta cadena de demandas en que se ha inscrito, desde los comienzos de nuestra reforma educativa hasta hoy en día, lo que “ES” la educación, confundiéndolo todo en la apreciación de las personas, que se han establecido como clientes y no como colaboradores de procesos.

Tampoco los debates la han posicionado en otro lugar distinto a éste, ya que se parte desde el mismo suelo común para que las posiciones parciales discutan. Al poner en el centro de ese debate a la educación como un gasto público o privado, la educación que se paga pasó a ser toda educación. En boca de los profesores demandantes de mejores sueldos –por ejemplo- ha sonado la “mala educación” como sinónimo de “mala paga para ellos”. En fin, los debates la han puesto en la inconsciente situación de algo que se exige y no de algo en lo que se colabora o se trabaja.

El alumno o educando ha quedado en medio de un proceso de demandas, usufructuando a su vez. Y cuando su ánimo estudiantil es de buena voluntad, éste se ha limitado a la mecánica de los resultados académicos. Y donde se paga por educación o donde no, los resultados de actitud en el proceso estudiantil son más o menos los mismos, sólo con la diferencia de niveles con los que se cuenta en la agrupación de clases, o sea, en el capital cultural específico con el que ya cuentan antes de entrar en la educación formal.

Es reveladoramente lamentable que esto sea tan recurrente en todos lados, afectando no sólo a la educación pública, sino también a la particular subvencionada y a la particular. Y lo que es peor, que este tipo de apreciaciones ni siquiera figuren como postura en un diálogo franco sobre ley alguna. Ya que ni los profesores, ni los alumnos o los padres, ni el gobierno, parecen asumir el tema desde un diagnóstico tal. Claro, cada cual en su parte alrededor de esta “fábrica de educados”.

La responsabilidad de las partes no es más que un discurso añejo. Sólo en ciertas escuelas donde se exige un “rendimiento” (y esto es tristemente revelador también), parecen no haber sido tragados por el mito actual. ¡Qué pena que en otros sectores reine la confusión!  Bueno, y es que uds. saben: “A RÍO REVUELTO…GANANCIA DE PESCADORES.”  Quizá sea ese el origen efectivo para producir tanta mala fe en todos lados.


LA MUERTE DEL LIBRO

diciembre 3, 2009

Después de terminar de leer uno de los libros más interesantes que he leído este año y que más bien era digno de estudio, -por lo que ni siquiera he contestado a esos típicos curiosos que te ven leyendo con interés y te dicen “¿y cuanto te demoras en leerte todo ese libro?”, tomándome todo el tiempo que necesitaba para digerirlo bien y aprender algo de él- bueno, después de leerlo digo, he tenido la tentación de escribir sobre la muerte del libro.

¿La muerte del libro? Sí, la muerte del “objeto” libro. Esa muerte que ya hace tiempo vienen prediciendo los dominadores de la computación o informáticos a la par con los panfleteros de la cultura de la imagen.

Es curioso que aunque estos modernos predicadores del apocalipsis cultural se olviden que todos los actuales productos (incluso el tan servicial procesador de texto) se basan en el simulacro de los soportes materiales que antes, es verdad, más trabajo nos daban, de todas maneras incluso en el mundo administrativo no se prescinde de la impresión, y que muchas veces sólo cuando se imprimen los textos o documentos se advierten los errores, dando cuenta sólo al pasar que nuestros sentidos aún dependen del choque con la materialidad para detectar la existencia real de algo. La lectura del papel real y no del simulacro sigue guardando un placer y comodidad únicas. O ¿será que todavía nuestra percepción es menos virtual que lo que pueda llegar a ser más adelante? Bahh! Es curioso, repito, que aunque no se den cuenta de la sobreestimada estupidez que pregonan con tanta altanería, tengan razón cuando se trata de decir que el libro como tal ha muerto.

Es que es una pena, es verdad, pero basta comparar (de ahí mi motivo) lo que yo estaba leyendo, que creo debieran leer todos para su beneficiosa liberación, con los libros que se venden en las librerías más cercanas, para entender que algo está pasando. Y es que ya ni los ignorantes cuicos que entran a los grandes supermercados o librerías compran esa pomada que hace algún tiempo eran grito y plata (libros de autoayuda, best seller de todo tipo, o libros de cocina, de decoración, etc.).

Y ahí están, apilados unos cuantos títulos que ya ni albergan algún conocimiento de interés, sin advertir la existencia de grandes filósofos, novelistas, poetas o intelectuales de todo tipo. Títulos sin brillo propio, pero con atractivos colores y tamaños,  destinados a desviarnos al parecer del impulso real que existía en el hecho de leer una verdadera obra, ya sin ser ni tomados en cuenta. Con ello, claro que el libro murió… murió por subestimado.

Con ello ha desaparecido también todo concepto de obra y  todo concepto de autor, eso se sabe. Lo que no se sabe es que también con ello ha desaparecido el concepto de inteligencia y saber.  Entonces podremos seguir más ignorantes, que para eso sí que todo esto parece cooperar… para que no nos demos ni cuenta. ¡Qué virtud no!  (  o  virtual?)


POLÌTICA A LA CHILENA

agosto 10, 2007

 

 

A estas alturas hablar de política en Chile es hablar de algo bastante
distinto de lo que me enseñaron en la Universidad bajo los nombres de
filosofía política, ciencia social o política a secas. Me refiero a ese
arte que definía Aristóteles como la actividad propia de la comunidad de
humanos, de la Bios-Politikós.
¿De qué  marco teórico , esquema o paradigma pragmático se puede fiar uno
entonces para acercarse aunque sea un poco al quehacer político nacional de
forma seria y menos edificante que los señores de la televisión?  El de la
res pública?, la civitas? o el de polis griega?…  está claro que  no.
Desde   el de modernización, racionalización o voluntad popular ?  Menos.
Es cierto que todos ellos me servirían para acercarme a las estructuras
funcionales del aparato estatal. Pero tanto se acercan como se alejan de
nuestra realidad más tosca, tan pronto se prestan como una extrañeza teórica
siempre dispuesta a falsear este quehacer, cubriendo los hechos más simples,
mixtificando como todo discurso del que nos valemos los chilenos para ver
este tipo de cosas.
Hasta mí se asoma la tentación de discutir mis opiniones bajo todo un ropaje
académico o filosófico que no deje en mis adversarios más que  un bien
meditado  Ahhh!!!   Síiiii… Pero sin ninguna incidencia en la práctica de
la acción.
Cómo me gustaría – a veces- ser presa de alguna fuerza surrealista que me impulsara
armado de revolucionarios revólveres, amenazando y exigiendo un fin a este
fraude que pretende dirigir nuestros destinos.

Comencemos viendo un menudo hecho fraudulento;  Se acostumbra últimamente
a basar todo tipo de acciones políticas en cálculos electorales que sirven para que nuestros políticos visualicen, por medios algo fiables, la realidad (su realidad) para el ejercicio de ir fijando ciertas escenas que permitan determinar, no el avance de nuestras fuerzas de
desarrollo, como la mediocre estabilidad de sus propios componentes.  Así,
cuando el pueblo elige , o mejor dicho No Elige a cierta personalidad para
representante en el congreso nacional, no se ve en esto un acto
legítimamente deliberado de los votantes producto de un juicio justo frente
a las acciones políticas que ese personaje ha demostrado anteriormente, sino
más bien un error de cálculo de parte de ellos por la circunscripción
elegida,  el poco presupuesto con que se contaba para la publicidad o un mal
manejo (Ojo) comunicacional. En fin, ya se ha escuchado mucho últimamente:
¨Una mala campaña¨ o  “Error Político”. Esto es un torcimiento del recto sentido de las cosas, bajo el torcimiento del sentido de los términos utilizados.

Esto es lo que he querido señalar en otro lugar bajo la designación de
trastoque del habla para la fijación de prácticas poco idóneas, dicho menos
sofisticadamente, una perversión. Es pasar a la política por sinónimo de
propaganda electoral. Y díganme si cuando decimos ¨¡Ya está haciendo
política!¨ no lo decimos acaso pensando en ese sentido del término.
Entonces, de seguro, ahora, en estos mismísimos instantes nos podemos hacer
una imagen de la política a la chilena y sus mezquinos cálculos;  ¨Haber ,
haber. El escenario que tenemos es el siguiente…¨ Y nosotros de puro
nihilismo y aburrimiento; ¨Mejor ¡No hablemos de política! Ya?¨
Es el papel que nos repartieron en el guión de este enrarecido y vulgar
espectáculo.

 

 

 

 


Citas Sobre “Modernidad”

agosto 7, 2007

“El emplazamiento fundamental de la modernidad es el “técnico”. Dicho emplazamiento no es técnico porque haya máquinas a vapor y posteriormente motores de explosión, sino al contrario: si hay cosas tales es porque la época es “técnica”. Eso que llamamos técnica moderna no es sólo una herramienta, un medio en contraposición al cual el hombre actual pudiese ser amo o esclavo; previamente a todo ello y sobre esas actitudes posibles, es esa técnica un modo ya decidido de interpretación del mundo que no sólo determina los medios de transporte, la distribución de alimentos y la industria del ocio, sino toda actitud del hombre en sus posibilidades; esto es; acuña previamente sus capacidades de equiparamiento. (…) A esta sumisión acompaña la actitud de poner a todo bajo planes y cálculos para, a su vez, aplicarlos a amplios períodos de tiempo, con el fin de poner a buen recaudo de una manera consciente y voluntaria a lo susceptible de duración, mediante una duración tan grande como sea posible.”

“Esta voluntad es, desde hace tres siglos, la oculta esencia metafísica de la modernidad. Aparece bajo esbozos y ropajes diversos que no están seguros de sí mismos, ni de su esencia. Que esta voluntad obtenga en el siglo veinte la figura de lo incondicionado, lo ha pensado ya de antemano Nietzsche con claridad. Tanto el querer acompañar a esa voluntad de dominación incondicionada del hombre sobre la tierra como la ejecución de esa voluntad, albergan en sí esa sumisión a la técnica que, por ello, no aparece tampoco ni como contravoluntad, ni como no-voluntad, sino como voluntad, lo que significa que también aquí es realmente efectiva.”

“Puede que las circunstancias políticas, las situaciones económicas, el crecimiento demográfico y cosas similares sean los motivos y sectores más práximos para la ejecución de esa voluntad metafísica de la historia acontecida del mundo moderno, pero nunca son su fundamento ni su meta. La voluntad de conservación, y esto significa siempre la voluntad de incremento de la vida y de su duración, trabaja a sabiendas contra el ocaso, sin ver en aquello que tiene poca duración más que lo defectuoso y sin vigor.”

(Martin Heidegger, Conceptos fundamentales. Madrid, ED. Alianza, 1989. págs. 45-47)


Citas Sobre “Modernidad”

agosto 7, 2007

“Si tratamos de considerar la filosofía occidental desde el punto de vista de la unidad de una ciencia, no puede dejar de reconocerse, desde mediados del siglo pasado, una decadencia con respecto a las épocas precedentes. Dicha unidad se ha perdido, tanto en la determinación del fin como en el conjunto de sus problemas y métodos. Al comienzo de la Edad Moderna, cuando la fe religiosa fue enajenándose cada vez más en una convención carente de vida propia, la humanidad intelectual se elevó hacia una nueva gran fe: la fe en una filosofía y ciencia autónomas. La cultura entera de la humanidad había de ser guiada y esclarecida por intelecciones científicas y, en virtud de ello, reformada en una nueva cultura autónoma.”

(Edmund Husserl, Meditaciones Cartesianas, Madrid, ED. Tecnos, 2002. págs. 7-8.)


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