POLÌTICA A LA CHILENA

 

 

A estas alturas hablar de política en Chile es hablar de algo bastante
distinto de lo que me enseñaron en la Universidad bajo los nombres de
filosofía política, ciencia social o política a secas. Me refiero a ese
arte que definía Aristóteles como la actividad propia de la comunidad de
humanos, de la Bios-Politikós.
¿De qué  marco teórico , esquema o paradigma pragmático se puede fiar uno
entonces para acercarse aunque sea un poco al quehacer político nacional de
forma seria y menos edificante que los señores de la televisión?  El de la
res pública?, la civitas? o el de polis griega?…  está claro que  no.
Desde   el de modernización, racionalización o voluntad popular ?  Menos.
Es cierto que todos ellos me servirían para acercarme a las estructuras
funcionales del aparato estatal. Pero tanto se acercan como se alejan de
nuestra realidad más tosca, tan pronto se prestan como una extrañeza teórica
siempre dispuesta a falsear este quehacer, cubriendo los hechos más simples,
mixtificando como todo discurso del que nos valemos los chilenos para ver
este tipo de cosas.
Hasta mí se asoma la tentación de discutir mis opiniones bajo todo un ropaje
académico o filosófico que no deje en mis adversarios más que  un bien
meditado  Ahhh!!!   Síiiii… Pero sin ninguna incidencia en la práctica de
la acción.
Cómo me gustaría – a veces- ser presa de alguna fuerza surrealista que me impulsara
armado de revolucionarios revólveres, amenazando y exigiendo un fin a este
fraude que pretende dirigir nuestros destinos.

Comencemos viendo un menudo hecho fraudulento;  Se acostumbra últimamente
a basar todo tipo de acciones políticas en cálculos electorales que sirven para que nuestros políticos visualicen, por medios algo fiables, la realidad (su realidad) para el ejercicio de ir fijando ciertas escenas que permitan determinar, no el avance de nuestras fuerzas de
desarrollo, como la mediocre estabilidad de sus propios componentes.  Así,
cuando el pueblo elige , o mejor dicho No Elige a cierta personalidad para
representante en el congreso nacional, no se ve en esto un acto
legítimamente deliberado de los votantes producto de un juicio justo frente
a las acciones políticas que ese personaje ha demostrado anteriormente, sino
más bien un error de cálculo de parte de ellos por la circunscripción
elegida,  el poco presupuesto con que se contaba para la publicidad o un mal
manejo (Ojo) comunicacional. En fin, ya se ha escuchado mucho últimamente:
¨Una mala campaña¨ o  “Error Político”. Esto es un torcimiento del recto sentido de las cosas, bajo el torcimiento del sentido de los términos utilizados.

Esto es lo que he querido señalar en otro lugar bajo la designación de
trastoque del habla para la fijación de prácticas poco idóneas, dicho menos
sofisticadamente, una perversión. Es pasar a la política por sinónimo de
propaganda electoral. Y díganme si cuando decimos ¨¡Ya está haciendo
política!¨ no lo decimos acaso pensando en ese sentido del término.
Entonces, de seguro, ahora, en estos mismísimos instantes nos podemos hacer
una imagen de la política a la chilena y sus mezquinos cálculos;  ¨Haber ,
haber. El escenario que tenemos es el siguiente…¨ Y nosotros de puro
nihilismo y aburrimiento; ¨Mejor ¡No hablemos de política! Ya?¨
Es el papel que nos repartieron en el guión de este enrarecido y vulgar
espectáculo.

 

 

 

 

Advertisement

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.